Educador, literato y periodista. Federico Henríquez y Carvajal nació en Santo Domingo, el 16 de septiembre de 1848, y fueron sus padres Noel Henríquez (judío sefardita de Curazao) y Clotilde Carvajal Fernández.
Desde temprana edad mostró su inclinación por las letras. En sus primeros años escribió poesías y cuentos. El 16 de julio de 1902, obtuvo el título de licenciado en Derecho en el Instituto Profesional de Santo Domingo, donde fue profesor y llegó a ser el director. Su formación en el área jurídica estimuló el perfeccionamiento de sus naturales dotes de orador.
Se inició en el periodismo en los periódicos La Regeneración y El Patriota, El Nacional y El Teléfono, y utilizó seudónimos para firmar sus artículos en defensa de los mejores ideales patrióticos, antillanos y americanistas. Fundó la revista Letras y Ciencias. También escribió para diferentes periódicos extranjeros.
Casó con Carmen Amelia García Ricardo y procrearon nueve hijos. En segundas nupcias, en 1907, se unió con la destacada educadora dominicana Luisa Pellerano de Castro. Entabló amistad con el prócer cubano José Martí, con quien mantuvo un intercambio epistolar intenso y de relevancia histórica.
Fue profesor de los colegios Central y San Luis Gonzaga, de la Escuela Normal, que fundó el insigne educador puertorriqueño Eugenio María de Hostos junto con Salomé Ureña de Henríquez; de los institutos de Señoritas y Profesional, del Liceo Dominicano y de la Escuela de Derecho. Por sus extraordinarias condiciones pedagógicas, siempre fue distinguido con el sobrenombre de Maestro.
Entre las obras publicadas, cabe destacar: Sobre el lugar cierto en que reposan las cenizas de Cristóbal Colón (1892); Ramón Mella; El Derecho Público internacional y la guerra; Discurso pro Duarte; Cuba y Quisqueya: Discursos y conferencias (1920);Rosas de la tarde (poesía); El monólogo de Enriquillo; Leyenda poética; Todo por Cuba; Nacionalismo (1925); Del amor y del dolor; Ética y estética; Romances históricos; Baní: Parcela histórica de su vida en la villa y en el valle (1939); Duarte: Próceres, héroes y mártires de la Independencia (1945). También escribió el opúsculo Lecciones de historia de la enseñanza nacional en 1915 y publicado en la revista Clío, en 1970.
Ocupó los cargos siguientes: oficial mayor del Despacho de Guerra y Marina y Ministerio de Justicia en 1874; secretario de la Junta Superior de Estudios y Legislación; Presidente de la Suprema Corte de Justicia, de 1912 a 1916; secretario de Estado de Interior y Policía y, de manera interina, de Relaciones Exteriores durante el gobierno presidido por su hermano Francisco Henríquez y Carvajal, en 1916.
Fue rector de la Universidad de Santo Domingo, en 1930, donde impulsó una reforma educativa que modernizó los métodos de enseñanza, abogando por un enfoque centrado en el pensamiento crítico y el debate. Estuvo entre los fundadores de la Academia Dominicana de la Historia, de la que fue su primer presidente, en 1931. Fundó la revista Clío en 1933, su órgano de difusión, que se mantiene hasta el presente.
A los 95 años de edad, Federico Henríquez y Carvajal ocupaba el cargo de presidente de la Academia Dominicana de la Historia. Murió en la ciudad de Santo Domingo, el 4 de febrero de 1952, a los 104 años de edad. Ciudadano íntegro, cabal y honesto; respetado por los sucesivos gobiernos a lo largo de su larga existencia. Siempre estuvo del lado de las causas más nobles del país.
| Jueces de la Suprema Corte de Justicia en este periodo: Lic. Federico Henríquez y Carvajal, Presidente; Lic. Manuel de J. González Marrero, Lic. Alberto Arredondo Miura, Lic. Rafael J. Castillo, Lic. Mario A. Saviñón, Lic. Pablo Báez Lavastida, Lic. Armando Pérez Perdomo, Jueces; Lic. Armando Rodríguez Aybar, Procurador General; Octavio Landolfi, Secretario General. |