Apolinar Tejera fue abogado, sacerdote, académico, periodista, historiador. Nació el 6 de enero de 1855, en Santo Domingo, hijo de los señores Juan Nepomuceno Tejera (quien también se desempeñó como Presidente de la Suprema Corte de Justicia en varios periodos entre 1857 y 1883) y Ana María Penson Herrera.
Después de graduarse en leyes y farmacia en el Instituto Profesional, optó por la carrera eclesiástica; el 25 de marzo de 1881 fue ordenado presbítero y celebró su primera misa en la Catedral.
En la iglesia realizó diversas funciones y encomiendas, tales como la de cura auxiliar de la Catedral Primada, vicerrector del seminario y catedrático de lengua castellana, párroco y capellán del santuario Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey. Fue pionero en la creación de las carreras universitarias de Farmacia y Odontología que funcionaron en la Universidad de Santo Domingo, de la que fue rector en 1902, aun siendo clérigo. También le hicieron célebre sus sermones.
Ocupó los cargos de vicepresidente del Congreso Nacional, en 1884; diputado por la provincia de El Seibo, en 1903; Presidente de la Suprema Corte de Justicia, en 1904, por un año, y volvió a ocupar dicho puesto cuatro años después.
Dejó la carrera eclesiástica en 1907 y pasó a ser catedrático de Derecho del Instituto Profesional, y fue Presidente de la Suprema Corte de Justicia de 1908 a 1912. De manera interina, e incluso simultánea, se desempeñó como secretario de Estado de Justicia e Instrucción Pública, de Fomento y Comunicaciones, de Relaciones Exteriores, de Hacienda y Comercio, y de Agricultura e Inmigración, todas en 1913.
Fue miembro permanente de arbitraje ante la Conferencia de La Haya de 1907 a 1919; Procurador General de la República entre 1919 y 1922. Cumplió importantes funciones diplomáticas en Estados Unidos y París.
Alcanzó la mayor notoriedad por su saber y dedicación al servicio público de su tiempo. Desde el púlpito y el periodismo combatió las injusticias y abogó por las causas más dignas. Una de sus campañas reiteradas en la prensa fue la que pedía la repatriación de Duarte en marzo de 1874, quien vivía pobre y enfermo en Caracas. Sugería, asimismo, el traslado de los restos de Francisco del Rosario Sánchez desde su tumba en San Juan de la Maguana a la iglesia Catedral.
En las letras, se dio a conocer como cultor de la poesía. Publicó numerosos artículos de opinión en las revistas y periódicos: El Centinela, La Opinión, Blanco y Negro, El Nacional, Revista Científica y La Cuna de América, sobre temas de gran actualidad como eran: ‘La adulación y los aduladores y dos palabras sobre elecciones’, ‘Disociadores, rumores vagos’, ‘Ya no hay partidos’, ‘Acostumbrados a vivir sin libertad’, ‘Nuestros rayanos vecinos’, ‘Sobre papel moneda’, ‘Alerta: Levantemos la agricultura’, ‘Un grave mal: la vagancia’.
En el ensayo histórico, dejó obras de gran erudición y prosa llana, entre las que destacan Mi homenaje a Colón, Literatura dominicana, La República Dominicana en la Conferencia Internacional de La Haya (en colaboración) y Rectificaciones históricas, que aclara inexactitudes y derriba mitos en torno a debatidos acontecimientos del pasado nacional.
Apolinar Tejera falleció el 10 de julio de 1922, después de una corta pero grave enfermedad, a los 67 años.
| Jueces de la Suprema Corte de Justicia en este periodo: Lic. Apolinar Tejera, Presidente; Lic. Martín Rodríguez Mueses, Lic. Andrés Julio Montolío, Lic. Manuel Arturo Machado, Lic. Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, Lic. Joaquín E. Salazar y Lic. Alberto Arredondo Miura, Jueces; Lic. Rafael Justino Castillo, Procurador General; Lic. Armando Pérez Perdomo, Secretario General. |